A finales de julio de 2015, TODOS LOS REPRESENTANTES SINDICALES decidieron presentar un escrito común al Ayuntamiento, alarmados por algunos cambios que se veían venir. En uno de los párrafos, y dirigiéndose a los nuevos políticos que formaban el Equipo de Gobierno, decían lo siguiente:

«Le recordamos que el artículo 37 de la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, impone como materias objeto de negociación, entre otras, “Las referidas a calendario laboral, horarios, jornadas, vacaciones, permisos, movilidad funcional y geográfica, así como los criterios generales sobre la planificación estratégica de los recursos humanos, en aquellos aspectos que afecten a condiciones de trabajo de los empleados públicos”. Por ello, deberán abstenerse de realizar cualquier modificación en las condiciones de trabajo de cualquier trabajador, incluyendo la modificación sin justificar de las tareas a desempeñar por el mismo, sin que se hayan procedido previamente a realizar los trámites adecuados para ello

Como podrás imaginar, no tuvieron mucho éxito. Este constituiría el último escrito que los representantes sindicales presentarían en conjunto.

Los nuevos políticos procedieron en las siguientes semanas a realizar una serie de cambios en los trabajos que venían desempeñando algunos compañeros, principalmente entre los que desempeñan trabajos administrativos, con la única justificación que la de su propia voluntad. Incluso con el tiempo ha arraigado entre los trabajadores la creencia de que “esto es normal”. Y en realidad es totalmente al contrario.

¿Pueden cambiar mi trabajo?

Por lo general sí, pero mediante el procedimiento adecuado, es decir:

Fase 1: Propuesta de modificación de la RPT.

La Alcaldía deberá preparar una propuesta razonada en la que explique los motivos y los detalles de los cambios a realizar para cada uno de los puestos de trabajo afectados, así como el estudio de las posibles repercusiones económicas sobre el Presupuesto municipal.

Modificar un puesto de trabajo implica la modificación de la Relación de Puestos de Trabajo. Pero no tenemos… En su defecto, y hasta que dispongamos de esa herramienta esencial, lo que se modificará es la Plantilla de Personal. Si te confunden estos conceptos, te recomendamos que te pongas al día revisando la página dedicada a la organización municipal.

Fase 2: Debate de la propuesta en la Mesa de Negociación.

La propuesta será presentada en la Mesa de Negociación para su debate. Lo normal sería que la Alcaldía aceptara la decisión que se vote, pero no siempre lo hace… Evidentemente, no podemos compartir esa forma de actuar, pues supone aplicar una política de personal contraria a los intereses de los trabajadores, además de fomentar desconfianza y mal ambiente laboral.

Fase 3. Votación de la propuesta en Pleno.

Si la Alcaldía lo estima conveniente, elevará su propuesta al Pleno, pues la modificación de la RPT, o en nuestro caso de la Plantilla de Personal, es competencia de este órgano. El Pleno votará la propuesta aprobándola o no. Y como ante cualquier acto administrativo, los afectados podrán recurrir, incluso ante el Juzgado.

Entonces, ¿qué ha ocurrido en nuestro Ayuntamiento? ¿Cómo es posible que se hayan realizado tantos cambios sin que se hayan producido todas estas fases?

Pues que unos ignoran deliberadamente la Ley y abusan de su poder, y otros les dejamos hacer en un claro ejemplo de falta de conciencia de grupo. Ya sabes, mientras no me toque a mí…

La prueba del delito: los casos del Tesorero y del Auxiliar Administrativo

Quizás hayas llegado a este punto, y sin embargo todavía pongas en duda nuestros argumentos. A continuación te contaremos dos casos en los que te demostramos, sin lugar a dudas, que los hechos son como te hemos indicado y que los políticos lo saben.

Creación del puesto de Tesorería

El 23 de mayo de 2016 la Alcaldía presentó ante la Mesa de Negociación una propuesta que tituló así: “Creación de la Plaza de Tesorería, por modificación del Catálogo de Personal”.

Por si no te has enterado, los políticos del Equipo de Gobierno tienen mucho interés en que contemos con un nuevo compañero/a, un Tesorero de habilitación nacional. Para ello, decidieron crear la plaza añadiéndola al Catálogo de Personal (debería haber sido a la RPT, pero no tenemos).

La propuesta presentada en la Mesa fue rechazada, pues, como pasa a veces, los mismos documentos aportados que para unos demostraban la obligatoriedad de la medida, para otros no lo hacían. Pese a ello, la Alcaldía elevó la propuesta al Pleno, que de nuevo la desestimó.

Cambio de adscripción de una plaza de auxiliar

En la misma sesión de la Mesa, la Alcaldía presentó una segunda propuesta: “Cambio de adscripción de un puesto de trabajo de auxiliar administrativo del área de Administración General para su conversión al área de Intervención”.

Este caso es particularmente importante, pues por fin la Alcaldía reconoció, probablemente de forma involuntaria, que existe una organización municipal con sus correspondientes áreas de trabajo (puedes consultarla AQUÍ), y que algunos de nosotros estamos adscritos a puestos de trabajo concretos. 

La propuesta del cambio de adscripción del puesto de trabajo presentada en la Mesa se desestimó. En este caso no se continuó con el proceso. Al fin y al cabo, ¿para qué van a trasladar la propuesta a Pleno y perder la votación, si al final pueden saltarse la Ley y hacerlo igualmente?

En definitiva, y como ya te hemos explicado, los puestos de trabajo sí se pueden modificar, crear o suprimir, pero a través del procedimiento adecuado. Y los políticos lo saben.

La Alcaldía no cuenta con competencias para modificar los puestos de trabajo a su antojo, y mucho menos si, además, esos puestos se encuentran ocupados. Es muy importante que todos nos concienciemos de ello, pues algunos lo hemos pasado muy mal por una imposición que modificó nuestro trabajo y que, pese a la evidente ilegalidad del proceso, se llevó a cabo únicamente por la soledad con la que nos vimos obligados a afrontar esos problemas.

Casos prácticos

Ya os hemos contado que las modificaciones en las características de los puestos de trabajo son posibles, si bien siguiendo el procedimiento adecuado. Y tanto para cambios puntuales como para la creación o supresión de puestos.

Pero en ocasiones los matices de cada situación hacen que el caso general no encaje perfectamente. A continuación se muestran algunos ejemplos que te ayudarán a entenderlo mejor.

Cambios de trabajo que afectan a personal adscrito a un puesto de trabajo concreto

Ya hemos explicado que algunos de nosotros sí estamos adscritos a puestos de trabajo concretos (puedes consultar la actual organización municipal AQUÍ). Es el resultado de la aprobación de la última Plantilla de Personal, la del Presupuesto de 2013.

Así pues, si un trabajador, funcionario o laboral, se encuentra adscrito a un puesto de trabajo, ¿pueden cambiarle de trabajo? La respuesta es sí, pero siempre que el nuevo trabajo encargado se encuadre dentro de la misma área de trabajo y de su categoría. 

Es decir, si estás ocupando un puesto de trabajo de administrativo de administración general en el Área de Urbanismo, te podrían pedir que realices cualquier tarea propia de los funcionarios administrativos de administración general, y que sea competencia del Área de Urbanismo.

Esto es así porque ni en el Catálogo de Personal actual, de 2011, ni en la Plantilla de Personal, de 2013, se detallan con exactitud las tareas asignadas a cada uno de los puestos (lo que sí debe hacerse en la próxima RPT), por lo que éstas podrían variar en función de las necesidades del servicio. Lo que sí queda claro es la adscripción a un área concreta, por lo que, si por ejemplo trabajas en Administración General, no pueden pedirte que realices tareas de Intervención.

Se entiende muy bien utilizando como ejemplo un puesto de trabajo de laboral o de funcionario de administración especial: al arquitecto no le pueden pedir que haga tareas de trabajador social, bibliotecario o policía… Pero debemos esforzarnos por entenderlo para los casos de funcionarios de administración general: si eres auxiliar no te pueden pedir que realices tareas de técnico; y si perteneces al Área de Urbanismo no te pueden pedir que realices tareas del Área de Cultura.

Y si el trabajador está interesado en el cambio, ¿no puede hacerse sin más?

No hay excepciones, el procedimiento es el mismo en todos los casos.

Pero también hay que ser razonables. Nuestro Ayuntamiento es joven y con mucho por hacer, deberíamos facilitar las cosas y “tolerar” que se “adelante” algún cambio en las adscripciones de trabajo, “error” que ya se corregirá en cuanto sea posible a través de la incorporación de estos cambios en la próxima RPT.

Sin embargo, ante un posible caso de este tipo, deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿algún compañero sale perjudicado con el cambio?

Y es que un posible cambio de adscripción para un trabajador, puede que beneficie al primero, pero perjudique a un tercero: las tareas que vas a desempeñar en tu nuevo puesto, ¿quién las hacía antes?, ¿dejó de realizar esas tareas voluntariamente?… Y tus tareas, las que dejas por hacer, ¿quién las hará?, ¿las realizará voluntariamente o se verá forzado a ello?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas plantea dudas, por ética profesional no deberíamos colaborar en una propuesta de este tipo.

El caso de los laborales indefinidos "no fijos"

Aquí ciertamente nos encontramos con un problema, pues esta figura contractual, muy extendida en los ayuntamientos actualmente, en realidad no está contemplada en la legislación. Y por ello los trabajadores afectados tampoco están tan protegidos como en el caso de los funcionarios o de los laborales fijos.

En definitiva, por ejemplo, si eres laboral y estás contratado como auxiliar administrativo, y no estás adscrito a ningún puesto porque en el Presupuesto de 2013 todavía no figurabas, teóricamente podrían pedirte que hicieras cualquier tarea atribuible a los funcionarios auxiliares de administración general, entre todas las que se realizan en el Ayuntamiento.

Esta situación deja a algunos compañeros indefensos, pues precisamente por su condición de laborales, y por tanto la posibilidad real de ser despedidos, les podría impedir expresar con determinación su negativa a los cambios que abusivamente les fueran impuestos.

Es una situación complicada que deberá ser resuelta a través de la creación de la Relación de Puestos de Trabajo.

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